jueves, abril 17, 2008

Artículo de Enrique Alcina en el Diario de Cádiz

Aquí os dejo el precioso artículo que escribió el otro día el periodista Enrique Alcina el otro día en el Diario de Cádiz con motivo del pasado concierto en la Sala Compañía de Jerez. Muchas gracias, Enrique.

Fernando Lobo descubrió la poesía merced a Paco Ibáñez y a los discos de Serrat y Silvio Rodríguez que ponía su madre. Luego imaginó las ricas imágenes de Pablo Guerrero y su incansable mente puso música invisible a Lorca, Benedetti, Galeano y a su poeta vivo favorito, Carlos Edmundo de Ory. Cantautor de cultura audiovisual heterogénea, músico ecléctico, artista de largo recorrido, licenciado en Historia, veintiocho años cumplidos con ironía: "Cogí una depresión en mi cumpleaños, pues ya no podré componer Little Wing de Jimi Hendrix". Alude así a la maldición rockera de los veintisiete tacos. La generación de los veintisiete. Curiosamente, Fernando Lobo conoció uno de sus grupos favoritos, los todavía revolucionarios Smash, gracias a un libro de Luis Clemente. "Fue en Quorum, vi a un loco con un pedazo de sitar y me quedé prendado". Se refiere al gran músico sevillano Gualberto, claro, y lanza un guiño al desaparecido Julio Matito en forma de dicatoria en su disco "Vengo", un álbum autoeditado que refleja las inquietudes del autor: buenas letras, rock, folk, jazz, blues, boleros. "Mis canciones no se parecen. Hago lo que me gustaría oír".

Hoy, con motivo de la Feria del Libro de Jerez, la música de Fernando Lobo seguirá a la palabra. El cantautor gaditano actuará en la sala Compañía a las nueve de la noche. Un par de horas antes, la literatura y el rock argumentarán el debate que entablarán dos músicos de categoría, José Ignacio Lapido y Pepe Roca, y en crítico musical, Luis Clemente: líderes de 091 y Alameda y el autor de numerosos títulos sobre rock andaluz. Lapido, uno de los escritores musicales más inspirados de este rincón de la Pîel de Toro, trae bajo el brazo nuevo disco y se halla a punto de emprender una nueva gira. La mesa redonda tendrá lugar en el Cabildo Viejo. Impregnado de numerosos hitos de la cultura de masas, y pese a su juventud, Fernando Lobo se sorprendió a sí mismo, siendo aún un imberbe, luciendo tupé de Elvis, canturreando las piezas melódicas de los Beach Boys mientras sus colegas rompían flequillos jevis al aire. Fernando reinventó a los Beatles con los discos azul y rojo, se adentró en los entresijos del festival de Woodstock, viajó con la mente, y luego físicamente, a la América profunda, y a Nicaragua, se nutrió de la historia del rock escrita por Salvador, y plasmada en dos enormes volúmenes, y comprobó, también entre bromas y veras, que "está científicamente comprobado que la música no ha dado nada más desde el año 75", eslogan acuñado por Homer Simpson que suele emplear Fernando junto a su hermano Ignacio, con quien comparte una actividad paralela, el Duo Deno Friki Show, a punto de editar maqueta surrealista.

Huyendo del tópico, Lobo sabe que ya no cuadran las frases hechas, que los cantautores ya no se asocian a "cosas casposas o a músicas limitadas con el mensaje por delante". Fernando disfruta de cantautores sin etiquetas como Neil Young o Javier Ruibal, por citar dos ejemplos equidistantes. "A todo el mundo le digo lo mismo: ve a ver a Ruibal, te cambiará la vida". Y además de verdad. La simbiosis exquisita de sones y letras por antonomasia. La música de Fernando contiene algunos de los elementos sugeridos y muchos más, y la literatura del rock se escribe a diario.

Lapido, que hoy hablará de su relación con las letras, se antoja uno de los letristas más brillantes del panorama actual hispano. En otro tiempo y en otro lugar, sería una leyenda viva del rock en español. Corren tiempos chungos para la lírica. Fernando Lobo es consiciente de ello, por eso ni siquiera intentó editar su disco a través de un sello oficial; lo hizo por su cuenta y riesgo porque "la industria es un mundo muy lejano para mí. Hay mucho público, muchos artistas de categoría, pero las discográficas no lo ven". Amén de que vertiginosa evolución del soporte fonográfico ha modificado incluso la conjugación de verbos. Ya no se compran discos; se bajan.

Abril 08, Cultura (Diario de Cádiz)

martes, junio 26, 2007

Reseña de Luis García Gil

Luis García Gil es un poeta, escritor y, sobre todo amigo. Ahora mismo está en un momento de gracia, acaba de publicar el poemario "La pared íntima" y el libro sobre Atahualpa Yupanki "Coplas del payador perseguido". Además, su excelente "Serrat canción a canción"(riquísimo estudio de la obra del cantautor catalán) se ha editado en Latinoamérica, donde seguro tendrá tanto éxito como a este lado del charco. Y enmedio de tanta vorágine, ha tenido la generosidad de escribir una reseña acerca de mi disco que no se aún cómo agradecerle. Aquí la tienen (Muchas gracias, Luis):

PALABRAS PARA FERNANDO LOBO

Una canción puede ser muchas cosas. Todo de depende de quién la busque, de quién la reclame y la lleve de la sombra del silencio a la luz de la palabra y la melodía. Todo depende de las referencias que uno pretenda asumir e incorporar a su propio itinerario vital y expresivo. Una canción puede malversarse, caer en territorios fáciles, ser puro naufragio para consumo de muchos. Pero sabemos que otras veces la canción aspira a ser una obra de arte comprimida en unos minutos, minutos en los que el canto y verso se elevan para curar las heridas más profundas, para burlar el miedo, para declarar el derecho a vivir y a soñar. Fernando Lobo pide la paz y la palabra y viene de la estirpe de los grandes cantautores, de aquellos que han hecho de la canción una obra de arte.

Quién se acerque a los temas que componen Vengo, su primer álbum de estudio, se dará cuenta inmediatamente de cuales son sus plausibles pretensiones. Porque detrás de las nueve canciones de este manojo lírico está respirando un cantautor que nos remite a sus influencias pero que deja clara su ya más que indudable personalidad, más allá de esas referencias que son fundamentales para todo creador que se precie de serlo. En la canción que da título al disco – y que lo inaugura- está latente, verbigracia, el magisterio de Hilario Camacho, un cantautor inolvidable y maltratado por la industria al que Fernando Lobo dedica con excelente pertinencia su trabajo. Hilario Camacho asomará como hermosa influencia en varios pasajes de este disco en el que Fernando Lobo muestra la heterogeneidad de su propuesta porque machadianamente el cantautor gaditano transita por mil caminos pero nunca olvida que la canción ha de construirse sobre cimientos sólidos y con la palabra mojándose siempre en el corazón de lo que se dice y de lo que se siente.

En Vengo hay poemas de amor de hermosa intensidad como “Mujer de todos los caminos” o “Virginia” donde se demuestra que una buena canción de amor puede llegar a movilizar más conciencias que una canción social. Porque el amor es principio y fin, sea el amor que se tiene, que se vive diariamente en el corazón de los días volátiles o aquel amor que es mera ensoñación, imposible destello en la piel del olvido. Fernando Lobo dice en “Como viviendo” – rotunda declaración de principios- que buscará una canción transparente como el aire y que vivirá como canta y cantará como vive, aunque el destino sea el olvido más ingrato. Ese propósito de abrazarse al canto como la verdad más luminosa que ha de defenderse es el mejor camino que puede emprender este cantautor que asume ejemplarmente la lección de los clásicos. Es además Fernando Lobo un cantautor de utopías, generoso e inquieto, comprometido con la realidad de su tiempo, navegador de muchos territorios que sabe como León Felipe – el inolvidable poeta zamorano- que la locura debe ser también una bandera, una geografía donde los versos sean una llama inextinguible. Y para ello cita a un poeta admirable como es Carlos Edmundo de Ory, otra influencia, otro espejo, otro ejemplo, como el de Javier Ruibal, otro cantautor que admira desde siempre y cuyo magisterio también se deja ver en algunas de estas canciones que cuidadosamente conviven en este trabajo que constituye una espléndida obra inicial.

Quiero volver a insistir, para terminar, que más allá de los cantautores, que podemos hallar habitando estos sueños que moran en estas nueve canciones, Fernando Lobo es un cantautor personal, que sabe que la imitación no conduce a parte alguna y que tiene ya una forma de decir y de apropiarse del verbo absolutamente propia. Escuchen la carnal e intensa “Lo que busco” donde el cantautor busca la virtud del pecado o la epilogal “Unas alas” que cierra un trabajo emotivo con el que Fernando Lobo se asoma con voz propia y definitiva en el complejo universo de la canción de autor. Sabemos que este sólo es el principio de una carrera que debe seguir conmoviéndonos y llevándonos por los paisajes de la emoción y de la belleza, patrimonios de la mejor canción, de aquella que pintan los maestros y que será en un futuro- no lo dudo- propiedad de las manos de este trovador gaditano.

Luis García Gil, Junio de 2007.

domingo, diciembre 24, 2006

Disco ya disponible

Por fin el disco ya está disponible, llegaron las copias de la fábrica el otro día y estamos empezando poco a poco su distribución, y también preparando los conciertos para ir presentando este trabajo.
Finalmente el resultado ha sido satisfactorio tanto a niveles de diseño como de sonido.
Para obtener más información sobre este disco no dudes en consultar este blog, y si quieres adquirir una copia, escribe un email con tu nombre completo y tu dirección postal a: fernandoloboblues@gmail.com
El precio final del cd es de 10€+ gastos de envío (con chapita de regalo).
En Cádiz hay dos puntos de venta en que podrás encontrarlo:
-Artesanía Pepa-Punk: Calle Rafael de la Viesca (la que va desde la Diputación a la plaza de San Francisco)
-Cambalache Jazz Club: Calle José del Toro

martes, diciembre 19, 2006

Miguel Guillén: diseñador y portadista

Señoras y señores, ya tenemos portada, tras la resolución de los últimos detalles, el diseño completo del disco está preparado (en la imagen pueden ver el dibujo que irá en la portada). Estamos pendientes de los últimos presupuestos para enviar el material a fábrica y tener ya las copias en la mano lo antes posible.

Pero en este artículo lo que quiero es presentar a mi amigo Miguel Guillén, que se ha enfrentado con el trabajo de dar forma gráfica a este disco. Migue es, ante todo, amigo mío desde hace muchísimo tiempo, y nadie más como él podía encarar este encargo con tanto arte. Estamos hablando del hombre de las mil ideas por minuto, diseñador, pintor,fotógrafo, dibujante, escritor, poeta...fue él el creador del personaje de "Jacobo el Caballa" (un cortometraje que no ha llegado a montarse aún); junto a él y a Valero Cortadura, formamos el grupo de agitación poética "Tocando Fondo"; fue la cabeza pensante del fanzine "Entremés Express", ha expuesto su obra en Salamanca, Brescia (Italia), Cádiz y Granada, aún le quedan miles de proyectos que poco a poco irá poniendo en pie para seguir destilando el arte de lo cotidiano...

Gracias Migue...

miércoles, septiembre 20, 2006

Jorge Burgos invitado

A Jorge (www.jorgeburgos.com) le llevo siguiendo la pista desde los 16 años o así. Antes de que yo aprendiera a tocar la guitarra, él ya estaba encima de los escenarios haciendo cosas muy interesantes (y yo abajo como público disfrutando de su trabajo). Fue batería de los míticos "Electric Karma", formó el grupo "Los Guardianes del viento","Cáñamo","Perros Verdes", tocó con los "Versus", ahora defiende su repertorio en acústico y con una banda que ha montado para tocar sus canciones en formato eléctrico.

La voz de Jorge siempre me gustó muchísimo, aparte de su manera de hacer canciones y de vivir la música, yo siempre he sido su "fan". De un tiempo a esta parte he tenido la suerte de tener más contacto con él, y ya tenía yo ganas de que hiciésemos algo juntos. Así que pensé que su sitio podía ser "Mujer de todos los caminos". Fue una decisión de última hora, en un principio yo mismo había grabado los coros en es canción, pero el contraste con su voz creo que enriquece más la textura de la canción.

Así que le invité a la "fiesta" y aceptó. El mismo día de la masterización, en un momento, grabó sus coros, que quedaron estupendamente.
wbr /> Muchas gracias, Jorgeee

Buscando el Mar-Mantra-Ismael Sánchez-Masterización

"Buscando el mar" parecía la canción maldita, le dimos vueltas y vueltas, perdimos sesiones de grabación en formatéos...no terminaba de cuajar, y yo tenía pensado deshecharla del disco por los quebraderos de cabeza que estaba dando...pero a Paco (forever Paco)se le metió entre ceja y ceja que había que salvarla. Y se puso manos a la obra...

Se llevó lo que teníamos grabado a su estudio personal y empezó a darle vueltas. Quitó la guitarra que había grabado y programó una batería nueva. Una batería llena de detalles, de matices que programó golpe a golpe, retocó la pista de la darbuka, programó más percusiones adicionales y, mágicamente, a fuerza de tesón y trabajo minucioso consiguió que todo encajase como tenía que encajar. Quedó con Alfonso y grabaron una nueva línea de bajo...la canción estaba salvada, volvía al disco gracias a la insistencia y el esfuerzo de Paco. Pero aún le faltaba algo para estar completa del todo...y aquí es donde Ismael Sánchez entra en escena.

Ismael Sánchez es un genial guitarrista sevillano que comenzó a acercarse a su instrumento de manera autodidacta, si bien fue completando su formación, siendo alumno de los prestigiosos Max Sunyér y Ximo Tébar. Tiene una interesante trayectoria dentro del mundo del jazz, aparte es músico de sesión y arreglista; por otra parte acompaña a varios cantautores como Fernando Arduán, Joaquín Calderón, Pedro Sosa, José Antonio Delgado, Elena Bugedo...

El caso es que no recuerdo exactamente cuando nos conocimos, pero hemos ido coincidiendo en diferentes conciertos, certámenes y eventos similares. Ismael es todo un caballero y una persona encantadora, y en cuanto se enteró de que tenía una grabación entre manos, no lo dudó un momento y se ofreció a colaborar conimgo...y yo más alegre que unas castañuelas.

Al principio pensé que colaborase en otra canción, pero rectifiqué y llegué a la conclusión de que Ismael era lo que le faltaba a "Buscando el mar" para ser ya perfecta del todo...

Así que, llegado el día señalado, me invitó a su casa echamos un día muy agradable y grabó las pistas que se le ocurrieron y que él veía que la canción pedía. Su idéa del ambiente de los arreglos coincidió completamente con la que yo tenía en la cabeza: principio psicodélico y final rockero...no daré más detalles para que ustedes se dejen sorprender por el resultado final de esta canción, que es grande gracias a Paco y a Ismael, que le dieron forma. Ante tamaño cambio, decidí cambiarle el nombre, por su estructura la rebauticé como "Mantra", y así se llama ahora.

Todo estaba dispuesto...sólo faltaba masterizar, cosa que hicimos el otro día en el estudio de Josema (lunes 18 de agosto) sin mayor novedad ni dificultad. En estos dias haremos alguna audición con tranquilidad por si se nos hubiese escapado algún detallito...y a esperar a que Miguelito termine de hacer el diseño...

miércoles, agosto 23, 2006

Julio Matito

Algunos creen que entre los 60 y 70 en este nuestro país, la única música que existía era la de Karina, Fórmula V, etc...se equivocan. Había grandes músicos que investigaban y hacían rock de verdad, a la altura de sus coetáneos británicos y americanos. De entre todos esos grupos, mi preferido siempre fue Smash.
Smash era un grupo de Sevilla demoledor, unos auténticos adelantados que se nutrían de la música de los Beatles, Rolling Stones, Cream, Jimi Hendrix, Dylan, de toda la psicodelia de la costa oeste estadounidense...y fueron prácticamente los primeros en fusionar rock con flamenco (escuchen la canción "Behind the stars", con Gualberto tocando el sitar y El Lebrijano cantando).

Este grupo lo formaban cuatro geniales músicos, pero en este artículo me centraré en la figura de Julio Matito: era un músico intuitivo, bajista autodidacta con mucho feeling y cantante con una voz desgarradora, 100% rocanrol.
Pero por encima de todo, Julio era un artista, vivía como cantaba, y veía las cosas como la música le dictaba, era un hombre libre y vitalista. Esto le llevó a redactar un manifiesto en el que expresaba su visión del mundo (primer corpus teórico-vital del movimiento hippy en España): el Manifiesto de lo borde, en el que dividía a la gente entre:

• Hombres de las praderas (Dylan, Hendrix, Jagger…)
• Hombres de las montañas (Manson, Hitler…)
• Hombres de las cuevas lúgubres (funcionarios)
• Hombres de las cuevas suntuosas (presidentes de consejos de administración, grandes mercaderes)

Para ver este manifiesto con más detalle: http://perso.wanadoo.es/jcuso/textos/manifiesto_de_lo_borde.htm

Julio estuvo al frente de Smash, ahondando en el intento de fusión entre flamenco y rock hasta que el grupo se separó, rozando el ecuador de la década de los 70. Seguidamente formó el grupo la Cooperativa, en cuyas filas también se encontraba el mítico Silvio (por supuesto no el cantautor de Cuba, sino el rockero sevillano). Después de eso estuvo un tiempo retirado, viviendo, meditando. También tuvo una breve trayectoria como cantautor, llegando a editar un disco en solitario (hoy día pieza de coleccionistas).
El año 1979, Smash decidieron volver a los escenarios, para comenzar este regreso, fueron a Barcelona, a grabar en el histórico programa televisivo "Musical Express", en el que actuaron junto a Lole y Manuel, mostrando ideas que prometían un retorno de Smash más que fructífero.

Pero, en el viaje de vuelta a Sevilla, el automóvil en el que viajaba Julio, sufrió un accidente, fruto del cual perdió la vida, convirtiéndose en uno de los primeros mártires del rocanrol hispánico. Se nos fue un pionero, un artista, un músico de talento indiscutible, si hubiese nacido en EEUU o en Gran Bretaña, habría alcanzado la notoriedad de Lennon o de Hendrix.
Para mí Smash siempre ha sido un referente, y a Julio en concreto lo admiro desde que supe de él. Si en mi primer cd ya agradecí a Gualberto, "Vengo" se lo dedico además de a Hilario Camacho, a Julio Matito.
Salud y rocanrol.

Pd- si quieres saber más sobre Smash: http://www.alohacriticon.com/alohapoprock/article286.html

sábado, agosto 19, 2006

Hilario Camacho

Entre los 60 y los 70, mientras la mayoría de los cantautores permanecían en las catacumbas del panfletismo barato y los tres acordes mínimos, Hilario ya estaba experimentando con la psicodelia, con el rock, con el blues,con sonoridades diferentes, con metáforas oníricas...ninguno como él asimiló las enseñanzas de los Beatles, de Dylan, de Janis Joplin, de toda esa eclosión creativa de aquella época dorada de la música popular.

Se puede decir que era de los pocos cantautores que se metió de cabeza en el underground, impregnándose también de la poesía de la generación Beat (Allen Ginsberg y compañía), sin dejar de lado referentes hispánicos (Machado, Lorca...).

Durante los 70 siguió experimentando y grabó dos discos sobresalientes, que para mí son de lo más grande que se ha hecho en la música española: "De paso" y "Estrella del alba". Estos discos pueden encontrarse en catálogos de discos de rock progresivo español, y es que Hilario siempre fue algo más que un cantautor, fue un músico inquieto como pocos.

En los años 80 aflora su faceta más urbana, lo cual encaja con las corrientes estilísticas de dicha década, con la diferencia de que este cambio en Hilario se da de una forma natural, más allá de la pose forzada que muchos cantautores de la época adoptan para intentar adaptarse a ese tiempo. Fruto de esta etapa son grandes canciones como "Madrid amanece", "Taxi", etc.

Es en esta época en la que roza el éxito de masas gracias a la canción que compuso para la famosa serie de tv "Tristeza de amor". Como curiosidad, es bueno saber que también compuso la canción de la serie de dibujos animados "David el Gnomo", que tanto marcó a nuestra generación. No abandonó su inclinación por el rock, y siempre se rodeó de músicos de gran altura, y en directo demostraba su valía como músico y cantante.

En los 90 siguió experimentando y enriqueciendo su repertorio con ritmos latinos, boleros, etc, sin abandonar el blues y el rock; muestra de todo esto es el disco "Lunático Veneno", que supone un paso cualitativo más en la obra de este genio.

Ya entrado el nuevo milenio siguió por el mismo camino, con su disco "No cambies por nada", otro ramillete de excelentes canciones del más variado registro, si bien no encontró la respuesta que hubiese merecido a niveles de venta.

La carrera de Hilario fue un camino a contracorriente, llena de altibajos en lo que a promoción y ventas se refiere, si bien cualitativamente siempre estuvo en primerísima línea.

Para mí, Hilario siempre ha sido de lo más grande. A la hora de componer y de ver la música, ha sido el músico con el que más me he identificado, por esa manera suya de ser tan rockero, tan folkie, tan cantautor, por sus versos sencillos pero directos, por su inquietud y su búsqueda, por esa manera que tenía (y tiene, que los músicos son para siempre) de ser arquitecto de sueños. Por todo eso, porque es tan parte de mí, he decidido dedicarle mi humilde grabación.

Pd: recomiendo a aquellos que no le hayáis escuchado en profundidad que os animéis, que tiene grandes canciones.